Puerta de Alcalá

La Puerta de Alcalá es uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid. La historia cuenta que era una de las cinco entradas principales a Madrid hasta 1869, cuando se derribó la tapia que rodeaba la ciudad y la puerta perdió su función.

Hasta entonces, este monumento era el límite de la ciudad por el este, camino de Alcalá de Henares.

Historia

El rey Carlos III encarga su construcción al arquitecto Francesco Sabatini, que tarda 9 años en construirla. El proyecto original contenía dos acabados, pero finalmente se fundieron los dos. Esta es la razón por la que las fachadas de la Puerta de Alcalá son distintas.

La Puerta de Alcalá, que se encuentra situada en la Plaza de la Independencia de Madrid, fue finalmente inaugurada en 1778.

Los adornos de la Puerta de Alcalá establecen las diferencias entre la fachada que mira a la Plaza de Cibeles y la que da al parque del Retiro.

En la primera, el escultor francés afincado en Madrid Roberto Michel realizó las cabezas de león que rematan los arcos, los capiteles de las columnas que flanquean el arco central y de las pilastras que enmarcan los otros arcos, las cornucopias o cuernos de la abundancia en tableros sobre las puertas de los extremos y, en la parte superior, los trofeos militares formados por banderas, armas, corazas y cascos.

En la otra fachada, primera y monumental impresión de quienes llegaban a la Villa y Corte desde Alcalá, Aragón o Cataluña, la ornamentación fue encomendada al escultor abulense Francisco Gutiérrez.

Destacan los mascarones rematando los arcos, las guirnaldas sobre las puertas adinteladas y, sobre el arco central, el escudo real, sostenido por la figura de la Fama y de un niño. A sus lados, las figuras de cuatro niños que representan las virtudes cardinales labradas, como las anteriores, en piedra blanca de Colmenar.

Localización

Calle Alcalá, Plaza de la Independencia.

Transporte

Metro: Retiro, línea 2.